jueves, 24 de abril de 2014

Volviendo.

Un rugido agrietó la cumbre de la montaña.
Una llamarada la hizo volar en pedazos.

Sus garras se posaron en el filo del cráter que había creado.
Y al fin vio lo que había estado buscando tanto tiempo.

Miró al pueblo que estaba bajo la montaña.
Batió las alas y descendió lentamente.

Todo el pueblo estaba aterrorizado.

-¡Un dragón, un dragón! ¡Corran, este sitio está acabado!

Una avalancha de gente luchaba por salir del pueblo por la única salida.
La única salida la cual el dragón taponó con su cuerpo.

El imponente dragón negro bajó la cabeza y miró con detenimiento a todo el mundo.
Sus ojos miel observaban con tanto detenimiento que hasta parecía estar buscando algo... o a alguien.

Una chica empezó a abrirse paso entre la multitud.
Seguía avanzando hacia el dragón, sin miedo. El pueblo estaba atónito.

Llegó hasta él y este le tendió un ala.
Ella caminó dentro y el la alzó hasta estar mirada con mirada.

Con una voz ronca, grave y llena de tristeza... el dragón habló.

-Te echaba de menos.

-Yo a ti también, idiota. Y ahora bájame y deja de aterrorizar a todo el pueblo.

El dragón pareció hasta sonreír, bajo a la chica y comenzó su transformación.
Todos se quedaron asombrados al ver como aquel dragón negro solamente
era un chico que no aparentaba más de 18 años.

Se disculpó con el alcalde por formar tal revuelo, habló con un par de campesinos
que aún temblaban de puro terror y jugueteó con los niños.

Cuando hablaba con un viejo conocido que llevaba un puesto de manzanas en el
pueblo, escuchó que alguien le llamaba.

Buscó y la vio entre los escombros de la montaña. Fue raudo hacia su posición.

Al verle, ella sonrió con una expresión de eterna dulzura en el rostro.
El chico agarró a la chica por la cintura y la miró directamente a los ojos.
Ella, como hipnotizada, no podía apartar la mirada de esos dos pozos marrones.
Sus bocas empezaron a acerarse y...

Se despertó.
El chico levantó la cabeza de la almohada empapada en lágrimas.
Miró a su alrededor y vio que todo había sido un sueño.

-Y... yo... yo creía qué...

Intento levantarse pero se precipitó al suelo.
Desde ahí se maldijo una y mil veces.

Ahora no era nadie.
Antes destrozaba montañas, ahora siquiera puede levantarse de la cama.