viernes, 17 de enero de 2014

¿Trato?

He aguantado mucho, pero estoy agotado.
No hablo de rendirme, hablo de necesitar un cambio. 

¿En qué me estoy convirtiendo? Yo ya no soy lo que era.
Mi mascara de la falsa gracia empieza a estar demasiado gastada
y empieza a tener grietas. Yo no soy yo.

Nunca he destacado en nada. No he tenido un pasado brillante.
Y por este camino mi futuro se antoja negro carbón. 
Ya no hablo del amor, hablo de la vida.

Lo del amor es una larga historia. Una larga y pésima historia.
¿Mala suerte? Supongo. Pero nadie elige de quien enamorarse y si lo elige...
es que realmente ese no es su amor. 

¿Sabéis esa sensación de verla, y saber que nunca vas a estar a su lado?
Esa sensación te quema las entrañas hasta puntos insospechados.
Hablo de amor. Hablo de... dolor.

Tristemente obsesionado con encontrar el amor, me he percatado de algo.
No estoy hecho para sentir el amor, estoy hecho para añorarlo.
Para verlo, sonreír y pensar en cómo sería conmigo. 
Nadie querría estar con alguien como yo. 

Me observo. Lo que veo no es lo que solía ver.
¿Dónde te has metido, Gabriel? Tú antes no eras así. 
Vuelve, ya no recuerdo como era tu sonrisa. 
Necesito saber que aún queda algo de lo que fuimos en su momento.

Suena a tópico, pero realmente lo siento. Con solo verla sonreír,
yo también sonrío. Es algo automático, como un resorte.
Ella desprende una felicidad que nunca antes había sentido.

Sólo busco el otoño, tal vez el invierno.
Pero aún se que tengo mucho que darle al verano, 
aunque sea desde la sombra.

Seré feliz, lo prometo.
Pero aún no, no estoy preparado.
Mientras tu sonrisa continúe viva, yo seguiré luchando.

¿Trato hecho?

Tú, sonríes. 
Yo, sobrevivo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario